- Greenpeace exige el cierre del desagüe de residuos de hidrocarburos en Vaca Muerta que ya ha sido denunciado ante la Justicia
Inmensas llamaradas iluminan la noche del desierto de Neuquén. Es el gas sobrante de los pozos que perforan las entrañas de Vaca Muerta, la gigantesca formación de hidrocarburos no convencionales de Argentina. Otros residuos, los generados para extraer el gas y el petróleo, deben ser tratados primero por las compañías productoras y descartados después en lugares a prueba de fugas y contaminación, pero faltan controles para hacer cumplir la ley.
En la madrugada del pasado 26 de febrero, una treintena de activistas de Greenpeace equipados con máscaras antigas, cascos y linternas se adentraron en el vertedero de Treater, situado a cinco kilómetros de Añelo (la capital de Vaca Muerta, centro-oeste del país sudamericano). El viento hacía llegar, por ráfagas, un olor químico y nauseabundo.
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