Ernesto Villanueva
CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Para nadie es un secreto que el sur del país es, en buena medida, tierra de nadie. Y esa circunstancia tiene pleno sentido en Chiapas, donde los nodos centrales de la corrupción y la impunidad cruzan el sistema nervioso de la actividad estatal. El gobernador del estado, Manuel Velasco Coello, representa la cúspide del desaseo político. Un grupo de abogados defensores de derechos humanos está integrando un abultado expediente contra el gobernante surgido del Partido Verde –el único gobierno que tiene formalmente– para llevarlo a la Corte Penal Internacional. Y los delitos de los que se le va a imputar hacen que el caso de Javier Duarte, exgobernador de Veracruz, sea un juego de niños, a pesar de la gravísima corrupción que devastó a esa entidad. Y es que no es para menos.
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