- La tercera ronda de negociación entre Bruselas y Londres no aclara el horizonte cuando solo faltan 18 meses para que se cumpla el plazo
El Brexit solo tuvo un día de gloria, el del referéndum. Su mayor apóstol, el líder del UKIP, Nigel Farage, ahora desaparecido, pero entonces triunfante, e incluso candidato sugerido por Trump para embajador británico en Washington, quiso declarar aquel 23 de junio como el Día de la Independencia al estilo del 4 de julio americano. Nadie le ha hecho caso. Al contrario, muchos británicos lo recordarán como uno de los mayores errores cometidos en su historia contemporánea, un día para el olvido e incluso la infamia. Desde entonces, el Brexit es un barco a la deriva que sus pasajeros abandonan.
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