Enrique Quintana - El Financiero
El sistema político mexicano tiene peculiaridades respecto al de otros países.
Una de sus características singulares es el ‘destape’, como lo denominó desde hace muchos años la picaresca política.
Se trata del proceso en el que el líder en turno revela quién es su candidato. En el pasado iba más allá y se definía de facto quién habría de ser su sucesor.
Algunos piensan que se trata sólo de la cultura priista. En realidad, no se limita solamente al PRI. Por ejemplo, en Morena no es concebible que alguien sea candidato a un puesto de relevancia que no esté ‘palomeado’ o de plano elegido por López Obrador.
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