En el siglo XVI dio comienzo un nuevo mundo. Durante 300 años. Ninguna región fue más importante para la creación de ese mundo que el Bajío, la fértil cuenca del Altiplano al noroeste de la Ciudad de México. Una frontera disputada y poco poblada cuando en 1530 el mercader otomí Fernando de Tapia fundó Querétaro, y que para el siglo XVIII era una de las regiones de mayor dinamismo del capitalismo mundial, aunque socialmente tan polarizada que en su seno se gestó una insurgencia de masas que asaltó el imperio español y se convirtió en una revolución social que ayudó a crear México, transformar América del Norte y dar un nuevo rumbo al capitalismo mundial.
No hay comentarios:
Publicar un comentario