Por: Enrique Campos Suárez - El Economista
El camino que tomó el Comité Federal de Mercado Abierto de la Reserva Federal (Fed) de elevar el pasado miércoles en 25 puntos base su tasa de interés de referencia no fue sorpresa para nadie; lo que aportó el elemento inesperado –y que causó más reacciones en los mercados– fueron la unanimidad, la expectativa de un nuevo incremento este año y la determinación del elegido de Donald Trump de ser un presidente de la Fed intransigente con la alta inflación.
Pesó también la morbosidad de los mercados por conocer el tamaño del enojo del Presidente de Estados Unidos, y no nos falló. Pero, ante el mensaje de que viene un nuevo incremento en cualquiera de las dos reuniones que quedan a la Fed en este 2026, nuestra atención tiene que estar en la Junta de Gobierno del Banco de México.
La apuesta más segura es a la inmovilidad de una mayoría de banqueros centrales mexicanos: “cabeza gacha” y tasa sin cambios en 6.50 por ciento. Evidentemente, por ahora pensar en una posible baja de la tasa de referencia sería equivalente a un suicidio monetario. Pero sí hay que preguntarse en voz baja: ¿qué le gustaría a la Secretaría de Hacienda?
No hay comentarios:
Publicar un comentario