- Los planes de inversión productiva que contemplen llegar al mercado estadounidenses desde México, o Canadá, carecen desde ahora del sustento de certidumbre que les ofreció el TLCAN y el T-MEC durante décadas.
Guillermo Knochenhauer - El Financiero
Lo anticipó muchas veces Trump: su gobierno no extendería la vigencia del T-MEC otros 16 años, y era previsible que siendo grandes corporaciones estadounidenses las mayores beneficiarias del comercio libre de aranceles, tampoco sacaría a su gobierno del tratado.
A Washington le conviene como quedó el T-MEC, pero no a México. El tratado seguirá vigente, como máximo, hasta 2036, sujeto a revisiones anuales sin excepción y sujeto, también, a la eventual decisión de retiro anticipado de cualquiera de las partes.
Así el tratado de libre comercio e inversiones entre los tres países queda marcado por la incertidumbre.
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