¡Que alguien me explique!
Joel Gaytán Villarreal y Carlos Armando Lechuga Aguiñaga. Dos nombres. Dos responsables directos. Y entre ambos, una estela de cifras escondidas, contratos a modo, colaboradores señalados por desfalcos, ríos contaminados y -lo más grave- trabajadores muertos
Si alguien quiere comprobar el caos que se vive en Pemex -más allá de los golpes que le da su ex director general a su esposa- que se asome a dos frentes donde la incompetencia dejó de ser un accidente para convertirse en método: la Subdirección de Transporte, Mantenimiento y Servicios de Ductos, feudo del ingeniero Joel Gaytán Villarreal, y la Dirección de Procesos Industriales, cacicazgo de Carlos Armando Lechuga Aguiñaga.
Dos nombres. Dos responsables directos. Y entre ambos, una estela de cifras escondidas, contratos a modo, colaboradores señalados por desfalcos, ríos contaminados y -lo más grave- trabajadores muertos.
Joel Gaytán es el hombre que apagó los tableros. Las gerencias de Logística y de Transporte, Mantenimiento y Servicios de Ductos son las responsables de cuidar “las venas” por las que corre el crudo y el combustible de México. Los mismos ductos que sangra el huachicol artesanal, el de piquete. Y esas venas hoy no tienen guardián: tienen administrador de la opacidad.
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