Samuel García - El Sol de México
Hay afirmaciones políticas que pueden debatirse. Y hay otras que simplemente chocan con los hechos.
Ayer, la presidenta Claudia Sheinbaum respondió al recorte del Fondo Monetario Internacional al crecimiento de México con una frase categórica: “No hay incertidumbre para la inversión. Ninguna.” La evidencia dice exactamente lo contrario.
No es una opinión de la oposición. Tampoco de un grupo de empresarios. Ni siquiera de una sola institución financiera. Es el diagnóstico que hoy comparten decenas de organismos y analistas que siguen la economía mexicana.
La incertidumbre dejó de ser un concepto político. Hoy aparece en los pronósticos de crecimiento, en las decisiones de inversión y en los balances de las empresas.
El FMI publicó esta semana que la economía mexicana crecerá apenas 1.2% en 2026 y 1.9% en 2027. La explicación es clara: una política interna menos restrictiva permitirá cierta recuperación, pero la incertidumbre seguirá limitando la actividad económica. El FMI no utilizó el verbo “podría”. Utilizó “seguirá”.
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