lunes, 6 de julio de 2026

De reglas y eventos

Jesús Silva Hérzog Márquez - Pulso de San Luis

La línea oficial del gobierno se repite por todos lados. No es grave el anuncio del gobierno de los Estados Unidos. El tratado sigue vivo, mantenemos un trato comercial privilegiado. Tendremos que revisar anualmente los términos del acuerdo, pero todo se mantiene en orden. Habrá que aguantar un par de años con la confianza de que las cosas volverán a su lugar con el nuevo habitante de la Casa Blanca. Cuando Trump se vaya terminará imponiéndose. La postura del gobierno será entendible, pero no es convincente. Desde luego que la terminación del acuerdo habría sido infinitamente más dañino, pero no puede ignorarse que el anuncio es preocupante. El acuerdo de 1994 fue un compromiso político. Desde su firma fue mucho más que un mecanismo para reducir o eliminar aranceles, fue una plataforma de certidumbre. Los tres países se ataban las manos sellando un pacto duradero. El tratado funcionó como una suerte de constitución económica de Norteamérica. Definía reglas, fundaba instituciones comunes, establecía procedimientos para resolver desacuerdos, anticipaba mecanismos para su modificación. Esa plataforma de confianza es la que está desapareciendo con los hachazos de Trump. 

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