Salvador García Soto - Serpientes y Escaleras
La frontera común entre México y Estados Unidos es el primer objetivo de Donald Trump en su guerra declarada contra los cárteles de la droga mexicanos. Más allá de su incompleto muro fronterizo, el control de los 3,152 kilómetros con tecnología y sistemas de vigilancia militar en ambos lados de la frontera, con una cooperación total e incondicional del lado mexicano, es una estrategia que ya puso en marcha la Casa Blanca.
}La reciente declaración del secretario de Seguridad Nacional estadounidense, Markwayne Mullin, en el sentido de que la frontera común con México está controlada por los cárteles de la droga mexicanos, es parte de la narrativa con la que el trumpismo impulsa esa estrategia para controlar y manejar esa línea fronteriza.
“Lo que estamos viendo en la frontera es que los cárteles siempre están cambiando. Y son una amenaza. No hay una sola pulgada de la frontera norte de México que no esté controlada por una plaza. ‘Plaza’ son los nueve cárteles que la controlan y tienen ‘centros de plazas’, y cada plaza tiene un jefe, y siempre están buscando puntos débiles para impulsar el tráfico de personas y el tráfico de drogas, y se han vuelto muy buenos en ello; ahora incluso usan drones, SANT”, dijo Markmullin en su reciente comparecencia ante el Senado estadounidense.
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