jueves, 9 de julio de 2026

El ascenso y caída de Ken Salazar en la 4T

Mario Maldonado - Sonora Presente

Durante casi tres años, Ken Salazar fue mucho más que el embajador de Estados Unidos en México. Ningún representante de Washington había logrado tantas reuniones privadas con un presidente mexicano en tan poco tiempo ni había construido una relación  política tan estrecha con el gobierno en turno. Entraba y salía de Palacio Nacional con una frecuencia inusual, aparecía junto a Andrés Manuel López Obrador en fotografías oficiales, recorría el AIFA, el Tren Maya y otros proyectos emblemáticos de la Cuarta Transformación, acompañaba a integrantes del gabinete y se convirtió en el principal interlocutor entre la administración de Joe Biden y el gobierno mexicano.Referencia geográfica

Salazar, un veterano  político demócrata, exsenador por Colorado y secretario del Interior durante la administración de Barack Obama, llegó a México como una de las apuestas personales de Joe Biden para recomponer una relación bilateral que había transitado de los sobresaltos de Donald Trump a una etapa de cooperación pragmática.

Su experiencia política le permitió entender rápidamente el estilo personal de López Obrador. En lugar de la confrontación pública, privilegió el diálogo y la interlocución directa. A diferencia de otros embajadores estadounidenses, evitó durante mucho tiempo los cuestionamientos abiertos al gobierno mexicano y optó por construir confianza desde Palacio Nacional. Esa estrategia produjo resultados. Ambos gobiernos mantuvieron abiertos los canales de diálogo para enfrentar la crisis migratoria, el combate al tráfico de drogas, así como las diferencias en el marco del T-MEC.

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