- Los obispos fueron a ver a los líderes de La Familia Michoacana, mientras otros religiosos se reunieron con el líder de Los Tlacos en la sierra. Tlacos y Ardillos hablaron por celular y acordaron respetar sus intereses en la capital
Pablo Ferri - México - El País
A mediados de enero, los cuatro obispos del Estado de Guerrero se citaron en Ciudad Altamirano, en la región de Tierra Caliente, sede de la diócesis de uno de ellos, Monseñor Joel Ocampo. Como cada año, se juntaban en una Reunión Pastoral con otros religiosos, un encuentro para poner en común ideas y problemas. Pero la reunión tenía otro objetivo: entablar un diálogo en persona con los líderes del grupo criminal La Familia Michoacana, Johnny Hurtado Olascoaga, alias El Pez, y su hermano, Alfredo, alias La Fresa, para tratar de sentar las bases de una tregua con el grupo criminal contrario, Los Tlacos, que dominan parte de la región Centro y la sierra. Pese al intento, fracasaron.
La negociación frustrada de Tierra Caliente contrasta con el acuerdo alcanzado en la capital para que Los Tlacos y otro grupo criminal con intereses en la zona, Los Ardillos, dejen de guerrear por las rutas de transporte locales, situación que ha confirmado el sacerdote Filiberto Velázquez, perteneciente a la diócesis de Chilpancingo-Chilapa. Preguntado por este asunto, el presidente, Andrés Manuel López Obrador, ha dicho este jueves: “Lo vemos muy bien. Nada más que nada de acuerdos que signifiquen conceder impunidad, privilegios, licencias para robar.”

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