- El PIB mundial puede evitar la recesión, pero los problemas en EEUU, China y Europa le afectan
- Los bancos centrales afrontan la paradoja de que su acción contribuya a agravar la situación
Ignacio Flores - elEconomista.es
"Estamos a las puertas del peor escenario para las bolsas y de la peor recesión que haya visto en mi vida". Con tan crudo pesimismo se expresaba, a principios de marzo pasado, el prestigioso inversor y analista estadounidense Jim Rogers. Dos meses después, resulta aún muy arriesgado dar por hecho el vaticinio de Rogers y asegurar que el PIB global está abocado a una contracción. Ahora bien, es innegable que el segundo semestre de este año será un periodo de gran incertidumbre, en el que actuarán seis factores decisivos capaces de, como mínimo, plantear un grave obstáculo a la economía global.
Como telón de fondo de todos ellos se encuentra el cisne negro por excelencia de 2022: la agresión a Ucrania por parte de Rusia. Su desenlace no sólo es inseguro en el campo de batalla sino especialmente en el ámbito económico, ahora que se plantea seriamente un bloqueo a las exportaciones de gas rusas hacia el resto de Europa.

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