El precio internacional del café ha llegado a niveles no vistos en más de una década; pero los productores auguran un largo periodo de precios bajos.
POR: VÍCTOR LOMELÍ ÁNGELES - Expansiòn
FOTOGRAFÍAS: JESÚS ALMAZÁN
Los grandes y los pequeños productores de café de Tapachula se unen para tratar de salir del círculo vicioso en el que los intermediarios y el mercado internacional marcan la pauta de sus negocios. ¿Lo lograrán?
La seriedad domina el rostro de Aurelia, pero, de vez en cuando, suelta una risa nerviosa, como de quien quiere reír y no lo hace para no llamar la atención. Una emerge mientras Mateo, su esposo, platica sobre el dinero que recibió por el café que cosecharon semanas atrás. Ella no sabe cuánto le pagaron por cada kilo del aromático, o no lo quiere decir. “Bien barato”, dice en uno de los pocos momentos en los que rompe el silencio mientras él suelta las cifras: “Vendimos a 55 pesos por kilo, pero si Mario no llega, hubiéramos vendido con el coyote a 45 y ahí quedó, ‘muerto’”.
Se refiere a Mario López, nodo local de EthicHub, una cooperativa que ofrece un precio más competitivo –según la calidad del grano– a los caficultores de la comunidad chiapaneca de Progreso, y otras más del municipio de Cacahoatán, como la de El Águila. Está a 1,400 metros sobre el nivel del mar y es el lugar donde Mateo y Aurelia viven con sus seis hijos. EthicHub es uno de varios esfuerzos que hay en la entidad para ayudar a los productores a elevar la calidad de sus cultivos y vender mejor su producto.
La familia posee cinco hectáreas. En tres cultiva robusta, una de las dos variedades del grano que se producen en varias partes del mundo; en otra tiene café arábica. En la hectárea que resta, Mateo resembró arábica y espera que contribuya a la productividad del siguiente ciclo agrícola.

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