Por: Luis Miguel González - El Economista
Hasta hace muy poco, la pregunta era ¿cómo explicar que el peso mexicano se mantiene extremadamente fuerte, a pesar de todo: guerras, Trump, incertidumbre del T-MEC, Reforma Judicial, calificadoras, etcétera?
Septiembre acabó con el “embrujo” y cambió las preguntas. Ahora estamos sacándolas de otra bolsa ¿Qué sucede? ¿Somos nosotros o es el mundo? ¿Cuánto tiempo más durará el deslizamiento y hasta dónde llegará?
El que tenga una bola de cristal, que la saque. A los demás, sólo nos queda tomar una dosis de prudencia. Tener en cuenta que el tipo de cambio del peso mexicano se volvió tan difícil de pronosticar como fue el comportamiento del huracán Polo la semana pasada.
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