- El espectacular repunte bursátil de la IA espolea el famoso efecto riqueza
- Esta inercia explica la fuerte caída de la tasa de ahorro en los últimos tiempos
- Se están sustituyendo los ingresos del trabajo por un motor de gasto más volátil
Remolino de billetes de dólar frente a las famosas columnas del edificio de la Bolsa de Nueva York. Imagen: iStock
Vicente Nieves - Mario Becedas - elEconomista.es
La economía de EEUU mantiene un crecimiento decente gracias a la inversión en inteligencia artificial (IA) y al consumo de los hogares. Nada raro. Inversión (en un sector que parece ser el presente y el futuro) y consumo de las familias. Sin embargo, estos dos componentes que mantienen el PIB están extremadamente relacionados de una forma un tanto inquietante. Las elevadas expectativas sobre la IA están disparando a los grandes índices bursátiles de EEUU. Al mismo tiempo, los récords de Wall Street están llevando a que los americanos se 'crean ricos'. De hecho, lo son hasta que Wall Street no demuestre lo contrario. Esta creencia lleva a que los estadounidenses consuman con fervor y entusiasmo casi cada dólar que ingresan, lo que ha conducido a la tasa de ahorro a mínimos no vistos desde hace casi 20 años si se exceptúa un momento puntual de la pandemia. El riesgo parece evidente. Si la IA no cumple las expectativas, Wall Street caerá, el efecto riqueza recorrerá el camino inverso (los americanos se sentirán pobres) y, encima, el ahorro acumulado para hacer frente a las turbulencias será relativamente escaso. El efecto riqueza que parecía ser un concepto rimbombante que solo aparece en los manuales de macroeconomía es muy real.
Un informe publicado esta semana por JP Morgan revela que Wall Street no solo está batiendo récords, sino que también se ha convertido en uno de los motores que mantienen en pie el consumo y, con él, buena parte de la economía de EEUU. El mecanismo que hay detrás de este fenómeno es el conocido efecto riqueza. Cuando aumenta el precio de las acciones, fondos de inversión, planes de pensiones o viviendas que posee una familia, esta no necesita vender esos activos para sentirse más rica (las plusvalías latentes son tan potentes o más que el propio dinero físico, siempre tienes la expectativa de que todo seguirá subiendo). El resultado es que estos 'hogares ricos' consumen una parte mayor de su renta disponible y ahorran menos. Esto es justo lo que está pasando en EEUU, donde los analistas de JP Morgan aseguran que "gran parte de la caída tendencial de la tasa de ahorro durante los últimos años es producto del efecto riqueza normal".

No hay comentarios:
Publicar un comentario