Pascal Beltrán del Río - Excélsior
Llevo tiempo advirtiéndolo en este espacio: la aspiración a diputado federal de Andrés Manuel López Beltrán, a quien todos conocen como Andy, se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza para la presidenta Claudia Sheinbaum.
El problema no es tanto que el hijo del expresidente pueda perder la contienda en el distrito tabasqueño por el que quiere contender, aunque en política ninguna elección deba darse por ganada de antemano. El fondo del asunto es otro. Como he escrito aquí antes, su eventual llegada a la Cámara de Diputados representaría una amenaza directa al liderazgo de la mandataria.
Frente a una iniciativa delicada o una votación trascendental, ¿a quién le responderán realmente los legisladores de la bancada oficialista? ¿Atenderán las órdenes del coordinador parlamentario que proponga la Presidenta o buscarán la venia del hijo del fundador del movimiento?
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