El Banco de México debió de haber subido la tasa de referencia 25 puntos base (pb) en tandem con el Fed para haber dejado el diferencial en 275 pb como había estado por varios meses.
Gabriel Casillas - El Financiero
Esta es la cuarta y última edición de esta serie de columnas que he dedicado al Fed bajo el liderazgo de Kevin Warsh, así como sobre la forma en la que considero que el Banco de México podría actuar (“El Fed de Warsh y Banxico”, (I), (II) y (III) el 8, 15 y 22 de septiembre, respectivamente).
En este sentido, la semana pasada el Banco de México sostuvo su reunión de política monetaria y la Junta de Gobierno decidió por unanimidad dejar la tasa de referencia sin cambio en 6.50 por ciento, como era altamente previsto. Sin embargo, confieso que me sorprendió positivamente el cambio en el párrafo prospectivo. Mi expectativa y considero que la de la mayoría de los analistas y participantes de los mercados era que al igual que el nivel de la tasa de referencia, el párrafo prospectivo también se iba a dejar sin cambio con respecto al de la reunión anterior del 6 de agosto.
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