Dora Villanueva - Periódico La Jornada
Los centros de datos se están desarrollando de manera veloz e intempestiva mientras la regulación fiscal y medioambiental va “bastante atrás”; estas “fábricas de la economía digital” no sólo se están ubicando en territorios vulnerables, sino que también están cimentando una nueva dependencia entre los países del centro y la periferia, como en los años 60, pero ahora en lo digital, señaló Efrén Pérez de la Mora, gerente de gestión del conocimiento Oxfam México.
“El desarrollo tecnológico tiene una dimensión de desigualdad y desequilibrio entre quienes obtienen los beneficios y quienes se quedan con los costos (...) Estos centros de datos que se establecen en México ni siquiera son para beneficio de la industria mexicana, de las universidades o el desarrollo tecnológico del país, sino que los controlan empresas que no son mexicanas y, sin embargo, nosotros estamos ofreciendo territorio, población, agua y electricidad para que funcionen”, explicó en entrevista.

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