Amador G. Ayora - Madrid - elEconomista.es
La cumbre entre los presidentes de Estados Unidos, Donald Trump, y de China, Xi Jinping, propició una apertura alcista de los mercados esta semana y generó unas expectativas infundadas. La mayoría de los temas importantes han quedado en el tintero o si se han acordado no ha trascendido a la opinión pública.
Trump preparó una bienvenida de rey para su homólogo chino, con recepción a pie de la escalerilla del avión, algo que no se hacía desde la presidencia de Kennedy en 1962. Los dos líderes proclamaron que les une una gran amistad y buscan una "estabilidad estratégica", que permita mantener el actual estatus quo.
El resto de los líderes, Putin, Von der Leyen o Netanyahu bailan al son de uno de los dos bandos, como es el caso de la UE, por mucho que ahora intente con Canadá crear la alianza de las potencias medias, con voz, pero sin voto en las grandes decisiones.

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