Carlos Ramírez - El Independiente
Todas las encuestas a la mano revelan una aprobación presidencial alta, pero con baja calificación en los tres resultados que importan a los mexicanos: seguridad a nivel de ciudadanos, bienestar atado a becas y asignaciones que no definen ingresos remuneradores y crecimiento económico mediocre que apuntaría a un promedio máximo de PIB de 1 8% promedio anual en el sexenio.
En este contexto, México se encuentra en el peor de los mundos posibles: sin un modelo de desarrollo para ampliar los niveles productivos de bienestar, con un estancamiento derivado de una inversión privada con bajos niveles de participación, con pautas de bienestar que proceden de dinero presupuestal regalado, con un gasto público que rompió ya los diques de la deuda y del déficit presupuestal y con un Plan México que en teoría funciona para vender expectativas pero que no está avanzando por la falta de un acuerdo productivo y autonomía relativa del sector privado.

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