- México puede ser un puente para llevar gas de Texas a Asia o aprovechar el corredor energético para generar inversión, proveedores y capacidades industriales.
Clemente Ruiz Durán - El Financiero
Una nueva geografía energética está tomando forma en América del Norte y México ocupa una posición mucho más importante de lo que parece. El gas natural producido en Texas cruza la frontera, recorre cientos de kilómetros por nuestro territorio y busca una salida hacia los mercados asiáticos a través de los puertos del Pacífico. La pregunta es inevitable: ¿México será simplemente el puente por el que pase el gas estadounidense rumbo a Asia o aprovechará esta transformación para construir una estrategia energética e industrial propia?
La controversia alrededor de Amigo LNG, que pretende construir una terminal de licuefacción y almacenamiento de gas natural en Guaymas, Sonora, pone el tema sobre la mesa. El proyecto contempla una inversión anunciada de 6,800 millones de dólares. Pero no es un caso aislado. En el Pacífico mexicano se han planteado diversos proyectos para recibir gas procedente principalmente de la Cuenca Pérmica, licuarlo y enviarlo hacia Japón, Corea del Sur, China y otros mercados asiáticos. Esto ya no es una posibilidad futura. En julio de este año, Energía Costa Azul, en Baja California, realizó su primer embarque comercial de gas natural licuado hacia Asia. Estamos ante el nacimiento de un corredor energético Texas-México-Asia.
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