miércoles, 26 de agosto de 2026

Peso fuerte, dólar débil: coyuntura favorable, pero no exenta de riesgos


Rogelio Mirazo Román - Entorno Político
El Autor es Presidente de la Federación de Colegios de Economistas de la República Mexicana A.C.

Más del 80% de las exportaciones mexicanas tienen como destino Estados Unidos, y ambas economías comparten cadenas de producción entrelazadas. Esa cercanía explica por qué cualquier movimiento en las tasas de interés o en el dólar estadounidense se siente casi de inmediato en el tipo de cambio, en las exportaciones y en las finanzas públicas de México. Las últimas semanas han dejado dos señales relevantes que conviene leer juntas: una intervención del Departamento del Tesoro de Estados Unidos en el mercado de bonos y un peso que se ha fortalecido de forma notable durante 2026. Ambas apuntan en la misma dirección —un dólar más débil— pero llegan por caminos distintos, y sus consecuencias para México no son necesariamente uniformes: hay una cara amable, ligada al impulso exportador, y una cara de riesgo, ligada a la pérdida de competitividad cambiaria. Es por esta razón que en esta nota pretendemos desenredar ambos hilos sustentados con algunos datos duros.

UNA PRECISIÓN NECESARIA: QUIÉN INTERVINO Y POR QUÉ

El 19 de agosto de 2026 el Departamento del Tesoro de Estados Unidos actuó en el mercado de bonos de largo plazo duplicando el monto de sus recompras de deuda a 10 y 30 años —de 2,000 a al menos 4,000 millones de dólares por operación—, luego de que el rendimiento del bono a 30 años tocara su nivel más alto desde 2007, cerca de 5.33%. La Reserva Federal, por su parte, mantuvo sin cambios su tasa de referencia en su reunión de julio. Es decir, se trata de una intervención del gobierno estadounidense en su propia deuda, no de un giro en la política monetaria de su banco central. El efecto inmediato, sin embargo, apunta en la misma dirección: tasas largas más contenidas y un dólar bajo presión.

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