Carlos Ramírez - El Indpendiente
Aun en el supuesto caso de que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo esté comprometida de manera absoluta con el proyecto lopezobradorista en un escenario transexenal, la dinámica de las contradicciones le están marcando referentes particulares que requieren de enfoques propios.
Es decir, y en pocas palabras hasta filosóficas, nadie se baña dos veces con la misma agua del río.
El desafío en estos dos años de gobierno para la presidenta Sherman no ha estado en los compromisos inflexibles para una continuidad transexenal, sino en las dificultades para definir su propio estilo personal de gobierno. La mañanera como estrategia de comunicación política requería de un replanteamiento no sólo en su organización formal, sino en la necesidad de salirse del perfil de gobiernos personales-individuales –valga la redundancia– que impuso López Obrador como verticalismo programático.

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