Mario Maldonado - Sonora Presente
El gobierno federal estaba dispuesto a impulsar un juicio político contra Rubén Rocha Moya si insistía en mantenerse al frente del gobierno de Sinaloa. La decisión había escalado al más alto nivel y, según una fuente del gobierno federal, un día antes de que el gobernador volviera a solicitar licencia fueron convocados Ignacio Mier y Ricardo Monreal para preparar la operación legislativa. Ya había acusaciones concretas sobre la mesa y la ruta contemplaba retirarle el fuero para abrir paso a las responsabilidades que pudieran derivarse.
La operación se frenó antes de ponerse en marcha. Mier habría avisado a Rocha de lo que se preparaba. El actual coordinador de Morena en el Senado mantiene una relación política cercana con el gobernador caído en desgracia. Después de esa reunión y ante la posibilidad de enfrentar un procedimiento que podía terminar con su desafuero, Rocha reculó y solicitó nuevamente licencia. En Palacio Nacional el episodio terminó de romper una relación que ya venía deteriorada. “Para la Presidenta, Rocha es pasado”, resume la misma fuente.
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