- Para AMLO debe de ser frustrante, y hasta trágico, tener que admitir que, pese a todas las providencias adoptadas, nada está en sus manos y que mucho depende, no del azar, sino de las autoridades norteamericanas
Elizur Arteaga Nava - Proceso
Las autoridades de Estados Unidos, de manera precipitada, pero contundente, abrieron la sucesión presidencial de México, la de 2030. Nos dijeron quién es su candidato: Omar García Harfuch; e, indirectamente, quiénes no lo son: los hijos de AMLO y los morenos más conspicuos. Respecto de éstos, de momento, no dieron nombres. Lo irán haciendo conforme alguna candidatura tome forma.
Era de esperarse que lo hicieran; pero nadie previó que lo hicieran de manera tan prematura y descarada. AMLO, en sus buenos tiempos, por menos hubiera salido a las calles a protestar por la intromisión indebida, a reclamar por el destape prematuro y por la ofensa a la soberanía nacional. No lo ha hecho. Parece que le teme a algo y que ese algo es muy gordo.

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