Samuel García - El Sol de México
Hay una cifra que debería preocupar al llamado gobierno del bienestar. Nunca una proporción tan grande de los trabajadores mexicanos se había ganado la vida directamente en el sector informal.
En el segundo trimestre, 18.2 millones de personas trabajaron en pequeños negocios y micronegocios no registrados. Representaron 30.2% de todos los ocupados -es decir, quienes realizaron al menos una hora de trabajo a la semana durante el periodo-, la proporción más alta registrada por INEGI. Son 915 mil personas más que un año antes.
Y ésa es sólo una parte de la historia. Si se consideran todas las modalidades de empleo informal, 33.1 millones de personas -más de la mitad de quienes trabajan- carecen de la protección plena de un empleo formal. La tasa de informalidad llegó a 55.1%, por encima del 54.8% de un año antes, y vuelve prácticamente al nivel de 2023.
Pero quizá el dato que más llama la atención es éste: por cada empleo formal neto adicional, hubo casi cinco informales. En el país había 60 millones de ocupados entre abril y junio, apenas 599 mil más que un año antes. De ese aumento, 495 mil correspondieron a la informalidad. Es decir, 83 de cada 100 ocupados adicionales fueron informales, mientras el empleo formal aumentó en apenas unos 105 mil.
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