Por: Carlos Alberto Martínez Castillo - El Economista
Estos días venimos observando cómo Estados Unidos y Canadá mantienen una férrea negociación frente al T-MEC que los ha llevado a un acuerdo inminente y la disminución de aranceles por parte del primero para diversos productos canadienses para que, al día siguiente, se rompa el preacuerdo y siga la lucha comercial entre ambos.
Seguirá México en lo que parece un claro replanteamiento de lo que fue el T-MEC firmado hace seis años por los presidentes Peña Nieto y Trump y el primer ministro Trudeau, en donde el principal comprador de bienes y servicios del mundo se ha inclinado por arreglarse por separado tanto con Canadá como México.
El objetivo principal es contrarrestar a China en su constante expansión de producción y venta de todo tipo de bienes desde originales hasta clonados y, en dónde no comprar prácticamente nada del exterior.
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