- La rivalidad entre China y Estados Unidos limita la cooperación México-China; México debe diversificar vínculos sin comprometer el T-MEC, mediante reglas claras e inversión estratégica.
Por: Federico Rubli Kaiser - El Economista
A México le debe interesar la relación económica con China. Esta relación enfrenta el desafío de mantener el acceso privilegiado al mercado norteamericano sin renunciar a una relación económica y tecnológica con China. Mientras ambos países tienen incentivos para ampliar el comercio, la inversión y la cooperación, la creciente rivalidad entre China y Estados Unidos reduce el margen de maniobra para México. El problema no es solamente cuánto comerciar con China, sino cómo hacerlo sin poner en riesgo la integración con Norteamérica.
Existen varios obstáculos para una mayor cooperación China-México. Uno de ellos es el T-MEC. Estados Unidos observa con creciente suspicacia la participación de empresas chinas en México, particularmente en sectores como automóviles, baterías, acero, electrónica y tecnologías avanzadas. Teme la utilización de México como plataforma de reexportación hacia Estados Unidos, aprovechando las preferencias del Tratado. El T-MEC no obliga a México a romper relaciones comerciales con terceros países. Lo que sí exige es cumplir rigurosamente las reglas de origen y evitar prácticas de triangulación que permitan que productos principalmente chinos ingresen al mercado estadounidense como si fueran mexicanos. Diversos análisis de la revisión del T-MEC señalan precisamente que las reglas de origen, el contenido regional y la participación china en las cadenas productivas norteamericanas estarán entre los asuntos más sensibles de la negociación.
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