- El diputado Víctor Corrales defiende a su hijo Fausto, chofer de Melesio Cuén el día del crimen, mientras la FGR lo acusa de obstruir la justicia y la presidenta Sheinbaum respalda su detención como pieza clave para esclarecer el montaje que envolvió el asesinato del exrector y el secuestro del "Mayo" Zambada
CULIACÁN, Sin (Proceso).– Tras la sesión de la diputación permanente local, los micrófonos, cámaras y celulares se dirigieron a Víctor Antonio Corrales Burgueño. Su hijo, Fausto Ernesto, fue una de las últimas personas que vio con vida al exrector Héctor Melesio Cuén Ojeda, asesinado el 25 de julio de 2024 en lo que se presumió como una reunión, pero que terminó con el secuestro del capo Ismael el Mayo Zambada.
“Él ha sido víctima”, aseguró Víctor Corrales sobre la aprehensión de Fausto, quien fuera chofer de Melesio Cuén el día de su asesinato hace dos años.
El diputado local y también exrector de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), Corrales Burgueño, aseguró desconocer por qué su hijo pasó de ser testigo a estar detenido en el Altiplano.
Durante los acontecimientos de ese 25 de julio de 2024, la autoridad local tomó el caso bajo las indagatorias sobre “un intento de robo de vehículo” que resultó falso. Incluso, distribuyó una serie de videos para dar a conocer la ruta del crimen, ocurrido en una estación de gasolina en la Presita, zona rural apenas afuera de Culiacán.

No hay comentarios:
Publicar un comentario