- En episodios como el auge ferroviario y la burbuja de las puntocom, acreedores y accionistas quedaron arruinados, porque la inversión en una tecnología verdaderamente transformadora superó cualquier rentabilidad plausible a corto plazo. Dado que el sistema financiero y los mercados de activos estadounidenses se han convertido en una apuesta segura por la IA, un resultado similar hoy en día podría ser catastrófico.
Por: Brian Judge - El Economista
BERKELEY—El presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos, Kevin Warsh, anunció hace poco la creación de un nuevo grupo de trabajo encargado de “analizar el ritmo, el alcance [y] el impacto económico de las nuevas tecnologías de uso general, incluida la IA, y explorar las implicaciones para la Fed” en el contexto de sus “mandatos en materia de empleo e inflación”. Llama la atención el hecho de que Warsh no mencione el impacto de la IA en la estabilidad financiera, tercer mandato de facto de la Fed.
La Fed ha mostrado cierta conciencia de los riesgos para la estabilidad financiera derivados de la IA. En abril, el predecesor de Warsh, Jerome Powell, y el secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Scott Bessent, convocaron una reunión para evaluar de qué manera los modelos de IA avanzados podrían afectar la ciberseguridad en el sistema bancario. Pero incluso este abordaje es demasiado limitado.

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