Héctor de Mauleón - Sonora Presente
Esta semana comenzará a circular un nuevo libro de Anabel Hernández, “Narcocracia”. Hace tres años, la periodista vio por primera vez en la Corte del Distrito Este de Nueva York al narcotraficante Sergio Villarreal, El Grande.
Expolicía judicial federal cooptado por Amado Carrillo, El Señor de los Cielos, El Grande llegó a convertirse en brazo derecho del poderoso y sanguinario Arturo Beltrán Leyva, jefe del clan criminal que conquistó el Pacífico y se echó en la bolsa a policías federales, estatales y municipales, y operó, según el relato de El Grande, de la mano de grandes generales del Ejército mexicano: entre ellos, el secretario de la Defensa Nacional en tiempos de Felipe Calderón, Guillermo Galván Galván.
El Grande fue el principal testigo de cargo en el juicio que se siguió en Estados Unidos en contra del exsecretario de Seguridad de Calderón, Genaro García Luna. Meses más tarde, cerrado el juicio del exsecretario, la periodista logró reunirse con Villarreal.
El narcotraficante, detenido en septiembre de 2010, había cumplido su sentencia. Los fiscales, cuenta Hernández, “verificaron su información y la consideraron lo suficientemente sólida para convertirlo en testigo protegido”.
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