Carlos Ramírez - El Independiente
La consejera jurídica de la Presidencia, Luisa María Alcalde Luján, dio en el clavo con el descubrimiento de la “red de amplificación digital”, pero no necesitaba todo un aparato tecnológico y lingüístico para percatarse de que ese mecanismo de multiplicación de mensajes no lo inventó ahora la oposición ni ninguno de los miembros de la lista negra, sino que se lo encontró en el camino y la supo explotar nada menos que el Andrés Manuel López Obrador de sus tiempos de disidente en busca de la Presidencia.
En términos del viejo lenguaje de la comunicación política, la “red de amplificación digital» no es otra cosa que el mecanismo de circulación el mensaje es conocido como “corre la voz”, y no debe olvidarse que siendo perredista López Obrador tuvo inclusive hasta un periódico de partido que así se llamaba.
La decisión de transformar el descubrimiento del hilo negro de la acción comunicativa –para darle valor científico con cita de Habermas– en acción política tomó el camino autoritario de delatar nombres que en automático se convirtieron en la famosa “lista negra” de comunicadores responsables de dinamizar la “red de amplificación digital” de la manera más sencilla: corriendo la voz, y si se revisan muchos de los ejemplos usados para ilustrar como mensaje rescatado por alguien o muchos y circulado de manera masiva, casi siempre se tuvo una dinámica propia y no se requirió de lo que hoy también de manera pomposa se llaman “granjas digitales», call centers o simples oficinas con computadoras para dinamizar un mensaje o una información.

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