- Con altos cargos de un centenar de países, Buenos Aires es sede de la cumbre mundial de la DEA. La excusa oficial es la cooperación contra el narcotráfico, pero la historia de estas políticas muestra que, a más de cien años de guerra contra las drogas, el negocio criminal sigue creciendo. La cumbre solo refuerza el vínculo de Milei con Trump y la agenda y los negocios security.
Rosa D’Alesio - LA IZQUIERDA DIARIO
El Palacio Libertad de Buenos Aires recibe a cientos de delegados internacionales en la 40ª Conferencia Internacional “contra” el narcotráfico. La cumbre, encabezada por la ministra de Seguridad argentina, Alejandra Monteoliva, y organizada por la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA), se presenta como un hito de la cooperación global. Sin embargo, este tipo de eventos no son más que una fachada que oculta el fracaso de más de cien años de una política, la guerra contra las drogas, que no hizo más que fortalecer las redes de narcotráfico que cuentan con la complicidad de jueces, policías, gobernantes y entidades bancarias (que lavan el dinero ilegal); todos ellos piezas clave en el engranaje del narcotráfico.
El encuentro, que se extiende entre el 18 y el 20 de agosto, es una demostración más del servil alineamiento del presidente Javier Milei con la administración de Donald Trump. La elección de Buenos Aires como sede busca consolidar el rol de Argentina como "socio estratégico" de Washington en su intento por recuperar el dominio perdido en Latinoamérica. Pero mientras los 400 a 600 altos funcionarios de un centenar de países deliberan a puertas cerradas y con hermetismo total, la realidad en las calles de la región es otra: el narcotráfico no cesa su avance, las muertes por este negocio capitalista no paran de crecer mientras los grandes capitales ilegales siguen lavándose en el sistema financiero global con total impunidad.

No hay comentarios:
Publicar un comentario