Carlos Ramírez - El Independiente
Las recientes fricciones entre el presidente emérito López Obrador y la presidenta en funciones Sheinbaum Pardo y justamente en ese sentido de direccionalidad no representan alguna ruptura en la alianza política de continuidad transexenal, sino que refleja más bien el enfrentamiento en modos entre científicos y populistas, pero en el caso específico de una oposición real que estaría obligando a un endurecimiento político del grupo de la 4T.
Los dos presidentes están convencidos del proyecto cuatroteísta, sólo enfrentan conflictos entre grupos políticos en modo de tribus, como se pudo percibir en casos muy concretos de crisis en la alianza morenista en modo de fuego amigo o guerra civil: la caída de Adán Augusto López Hernández, el enfriamiento de Ricardo Monreal Avila, la crisis con Marx Arriaga en la SEP y sobre todo el acoso con información de dentro de Andrés Manuel Andy López Beltrán y su desplome estrepitoso de la Secretaría de Organización del partido Morena y el alejamiento de su posibilidad de ser el candidato presidencial lopezobradorista en 2030.

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