Tres billones doscientos mil millones de pesos después, Pemex produce menos petróleo que hace décadas. Esa es la fotografía de la petrolera del Estado. Y también el punto de partida de una pregunta directa: ¿tiene sentido seguir comprometiendo la estabilidad de las finanzas públicas en una empresa que no logra revertir su declive?
Tomo los datos que publicaron los economistas de Banamex en el que destacan que la producción de Pemex cayó a niveles no vistos desde 1979. El dato contrasta con el tamaño del rescate. Solo entre enero y noviembre de 2025, el gobierno transfirió alrededor de 392 mil millones de pesos a la petrolera. Y si se amplía al periodo de 2013 a 2025, los apoyos financieros acumulados rondan hasta los 3.2 billones de pesos. Es una de las mayores apuestas fiscales del Estado mexicano en décadas.
La promesa ha sido constante, gobierno tras gobierno: estabilizar a Pemex, sanear su balance y, con eso, recuperar la plataforma de producción, que ahora tiene como objetivo alcanzar 1.8 millones de barriles diarios (mbd). Pero los resultados siguen sin aparecer. En 2025, la producción petrolera promedio del año (sin condensados, es decir, la producción real de petróleo crudo) cayó -8.0%, de 1.48 mbd a 1.36 mdb. Si se añaden los condensados, la producción cayó -7.0% a 1.64 mbd. Así que, la producción de hidrocarburos continúa en declive alejándose de la meta. Más dinero público no ha significado, hasta ahora, más barriles.

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