- Nuestro país se convirtió en uno de los principales proveedores externos de crudo y combustibles para Cuba; Sheinbaum ha destacado en varias ocasiones que es un gesto humanitario, pero para Trump podría ser más un punto de presión.
Coordenadas
Enrique Quintana -El Financiero
La nueva ofensiva de Donald Trump contra Cuba introduce una variable adicional en la ya compleja ecuación de la política exterior mexicana. La amenaza de imponer sanciones comerciales a los países que suministren petróleo a la isla no es un mero gesto ideológico: es un instrumento de presión cuidadosamente diseñado para actuar por la vía indirecta, trasladando el costo del castigo a terceros.
En ese tablero, México aparece de manera inevitable.
En los últimos meses, nuestro país se había convertido en uno de los principales proveedores externos de crudo y combustibles a Cuba. Para Pemex, estos envíos representan una proporción marginal de su producción total; no alteran sus balances ni definen su estrategia operativa. Para Cuba, en cambio, constituyen un insumo crítico.
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