Mario Maldonado - Sonora Presente
La caída de Adán Augusto López era un hecho anunciado. En mi columna del 26 de diciembre escribí: “Muy al inicio de 2026, Adán Augusto López saldrá de la coordinación de Morena en el Senado y, en los hechos, de la política nacional. Lo que es un hecho es que no será quien cabildee la reforma electoral de la presidenta. En su lugar se perfila Ignacio Mier…”. Y añadí entonces: “Ahora sí, el senador apunta hacia el servicio exterior: Portugal —donde la embajada en Lisboa es considerada una de las más atractivas— o París, Francia…”. La sustitución por Ignacio Mier Velazco no sólo confirma el relevo, sino el rediseño de los liderazgos parlamentarios que tiene planeados la presidenta Claudia Sheinbaum.
Aunque este domingo Adán Augusto dijo que por el momento “prefiere estar en tierra en el país y apoyar al movimiento que pensar en ser parte del cuerpo diplomático mexicano”, está confirmado que pidió irse a París o Lisboa. Y le concederán alguna de las dos embajadas. Hoy, la más probable es Portugal.
Lo que cambió no fue el destino del tabasqueño, sino el calendario. La presidenta Claudia Sheinbaum le pidió que, antes de irse, ayude a operar en tierra una parte de la elección intermedia de 2027. Ese acuerdo quedó planchado el 14 de enero en Palacio Nacional, durante la reunión con los operadores electorales. Adán tiene oficio territorial, sobre todo en el sureste, y hacia allá se moverá en las próximas semanas. En los hechos, también es una solicitud no expresa de su mentor político, Andrés Manuel López Obrador, que sabe que se necesita estructura y campaña a ras de piso.
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