Raymundo Riva Palacio - Expreso
Estríctamente Personal
El segundo paquete de precandidaturas a gobernador, llamados eufemísticamente coordinadores para la defensa de la Transformación, le ha costado sangre a la presidenta Claudia Sheinbaum, cuyos estrategas electorales tuvieron que hacer marrullerías y satisfacer los mínimos exigidos en Palacio Nacional. Encabezados por Iván Silva, el responsable de sacar adelante a los deflines de la Presidenta, alteraron resultados de encuestas para cumplir los deseos presidenciales y cruzaron lealtades con sus enemigos, en especial con el senador Adán Augusto López Hernández, dejando almas resentidas y provocando fracturas en Morena.
La Presidenta no tuvo suficiente músculo para imponer todos sus deseos, y aunque hay dos designaciones que parecen su hechura presidencial, una tiene apoyos compartidos entre el Zócalo y Palenque: Quintana Roo, que era uno de los campos de batalla entre Sheinbaum y las fuerzas que representan al expresidente Andrés Manuel López Obrador, en cuya trinchera también está López Hernández, y Guerrero.
Eugenio Segura será el abanderado de Morena en Quintana Roo, al derrotar en la contienda a Rubén Marín Mollinedo, a quien López Obrador le había garantizado que él se quedaría con la candidatura, y operó para que su hijo Andrés llevara recursos del Estado de México a su campaña. Segura era la opción posible para la Presidenta, aunque originalmente apostó por la alcaldesa de Benito Juárez -que incluye Cancún-, Ana Patricia Peralta, descarrilada tras conocerse la cancelación de su visa estadounidense.
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