Salvador Camarena - Sonora Presente
El rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) vive dentro de una burbuja en la irrepetible Ciudad Universitaria de la zona del pedregal de Ciudad de México. En el timón desde hace 33 meses, Leonardo Lomelí se equivoca de tiempo. Se asume inalcanzable, ajeno a la rendición de cuentas en tiempo real, mientras decenas de miles de jóvenes estudiantes padecen sus dubitaciones….
La UNAM es, diría José Emilio Pacheco, inasible. Si gobernar Ciudad de México es, a juicio de políticos del ayer, un milagro, para la llamada máxima casa de estudios de México se puede aplicar el término de colección de misterios. Su vida interna es convulsa, aunque muchas veces solo se escuche, de esa condición, el rumor de que más vale no testerear los ímpetus que pueden romper su armonía.
Basta recordar que hasta hace poco todos simulaban no advertir tensiones estudiantiles al límite: desde 2025 y por meses la UNAM tuvo tomadas decenas de facultades en protestas poco ruidosas pero dañinas para el aprendizaje, misión de la universidad. De a poco, se fueron liberando. Una crisis mayor que se pudo conjurar.
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