Raymundo Riva Palacio - Vanguardia
Ante los ojos de todos se está dando un choque fratricida entre las dos cabezas del movimiento de la 4T, la presidenta Claudia Sheinbaum y el expresidente Andrés Manuel López Obrador, que está llegando a un punto donde cada vez es más difícil la relación entre ambos. Comparten el mismo proyecto de nación, pero, como dice un observador, “las mismas causas que los unen, los separan”. La frase debe enmarcarse en los costos que están imponiendo a la mandataria los temas delincuenciales de políticos de Morena cercanos al expresidente, y en el tiempo limitado que tienen para imponerse, cuyo primer round son las candidaturas para gobernador.
El quiebre en Morena se visibilizó por el intento frustrado de Rubén Rocha Moya de regresar a la gubernatura de Sinaloa, con las versiones encontradas sobre la participación de López Obrador, reforzada el viernes por la revelación que hizo en Excélsior Miguel Ángel Godínez, la voz más autorizada para reflejar lo que sucede en la Secretaría de la Defensa. De acuerdo con el columnista, días antes de que Rocha Moya anunciara su regreso, le entregaron a Sheinbaum un informe en el que le anticipaban su acción y señalaban que detrás se encontraba López Obrador.

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