Carlos Elizondo - El Siglo de Torreón
Ni una sola de las obras de AMLO sirve para lo prometido. Todas costaron más de lo programado.
No sorprende que la economía no crezca más: ninguna de estas obras hizo más competitivo al país. Tampoco sorprende que no haya margen presupuestal, pues hay que financiar su operación.
Serán eternos hoyos negros fiscales.
Conviene tener presente el tamaño del despilfarro, ahora que se acerca la temporada presupuestal. La solución que muchos van a proponer para la creciente falta de recursos públicos será una reforma fiscal. Veamos cómo AMLO gastó los recursos de todos los mexicanos en sus obras.
Comencemos por la más absurda: el AIFA. Ya había un proyecto en curso para tener un aeropuerto nuevo que simplemente se canceló. Se prometió que el AIFA iba a costar no más de 75 mil millones de pesos e iba a mover cerca de 20 millones de pasajeros para el fin del sexenio. Costó por lo menos 100 mil millones. Su verdadero costo, sumando la cancelación del aeropuerto de Texcoco, rebasa los 400 mil millones
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