Rodrigo Pacheco - Dinero en Imagen
Al levantar el velo no hay sorpresa: el Mago de Oz era un incompetente, y así lo retrata el libro Ni venganza ni perdón, de Julio Scherer Ibarra, quien fue director jurídico de la Presidencia de diciembre de 2018 a septiembre de 2021, y el periodista Jorge Fernández Menéndez. En el libro, Scherer plasma a Andrés Manuel López Obrador como un misionero que admiraba a Fidel Castro y encontraba parecido a Tabasco con Cuba, pero que, al mismo tiempo, era un catequizador: “Andrés no entiende la economía global. Se fija mucho en los valores de las personas, en lo que puede hacer por la gente, y ahí está su trabajo, no en otro lado. Andrés Manuel no es un buen administrador, no es hombre de números, es un individuo sensible”. Liderar de espaldas al mundo un país que es una de las quince mayores economías del planeta desafía la lógica y, claramente, induce errores.
EL MISTERIO
En el libro hay algunos temas en los que no se profundiza, pero cuyo impacto negativo fue extenso. Aunque la competencia está reñida entre la cancelación del aeropuerto de Texcoco y el despilfarro en obras faraónicas, el glifosato, la fallida estrategia de seguridad, me parece que el nombramiento de Manuel Bartlett al frente de la Comisión Federal de Electricidad fue el que dejará mayor huella, dado el momento que atraviesa la economía mundial. El nombramiento de Bartlett al frente de una instancia que requiere una dirección técnica y que incluso resulta más estratégica que Pemex es misterioso. ¿Por qué nombrar al responsable del fraude que derrotó a Cuauhtémoc Cárdenas en la elección de 1988? La respuesta radica en que el exsecretario de Gobernación pertenecía a la corriente nacionalista del PRI que después se escindió, corriente consistente con la visión de AMLO. El incentivo del exfuncionario: ¿el abultado presupuesto de la empresa eléctrica?
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