- La multinacional Basf desarrolla nuevos productos hortofrutícolas en su centro de investigación sevillano
Apenas hay señales claras que permitan distinguir la finca agrícola donde la multinacional alemana Basf tiene su estación experimental a las afueras del municipio sevillano de Utrera, a pesar de ser la más importante del sur de Europa, según la compañía. Son 60 hectáreas de terreno, donde se siembra, se abona y se riega con regularidad metódica. Pero el objetivo no es tener tomates jugosos y lechugas lozanas. Aquí se cultiva para someter a las plantas y a los frutales a condiciones de estrés hídrico. Y se alimentan adrede pulgones y colonias de insectos, como la temida mosca blanca. Para atacar intencionadamente a la producción, también se propagan plagas, hongos e infecciones. Una tierra fértil para los investigadores de Basf que, encerrados en los laboratorios que hay a pie de campo, experimentan para encontrar el mejor remedio para sanar cada cosecha.
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