lunes, 17 de junio de 2019

LA CATÁSTROFE ANUNCIADA

  • No se puede dejar desvanecer casi diez años de esfuerzos diplomáticos porque el aliado norteamericano ha decidido cambiar el equilibrio en el golfo Pérsico
Samir Nair - El País
Desde Washington, la próxima guerra está aparentemente planificada. Con la llegada de Donald Trump, no solo hemos contemplado impertérritos el desgarro a tirones del sistema de solidaridad occidental, especialmente con Europa; también hemos visto ascender a los extremos la tensión comercial con China, el contencioso militar con Corea del Norte y, ahora, viene el turno de Irán después de la destrucción alevosa de cualquier perspectiva de paz en Oriente Medio, dado el apoyo integral del inquilino de la Casa Blanca a la política devastadora —también— de Netanyahu. El ataque contra dos petroleros en el mar de Omán, el 13 de junio, es un paso más en la desestabilización de la zona que ciertas fuerzas regionales ocultasen el golfo Pérsico están activando. Irán se encuentra acorralada por un frente dirigido por EE UU, con la participación activa de Arabia Saudí, los Emiratos Árabes Unidos e Israel.

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