domingo, 10 de febrero de 2019

EL CHAPO, VISTO PARA SENTENCIA

  • El juicio al narco mexicano, traicionado por sus socios, ha abierto una insólita ventana al gran negocio global de la droga. El jurado delibera sobre la suerte de un capo al que le había llegado su hora
Pablo Guimón - Sandro Pozzi - Nueva York - El País 
Al principio, las “mujeres” eran aviones y el “vino” era gasolina. Si las mujeres se quedaban sin vino, como le sucedió al Gordo un día de finales de los años 80, se podían perder 1.450 kilos de “camisas”, que era el nombre que en aquel primer y rudimentario lenguaje cifrado correspondía a la cocaína. Afortunadamente, el Gordo contaba con un compañero de cabina solvente: un colombiano que había pilotado un F-5 en la aviación estadounidense y logró aterrizar de emergencia en una de las numerosas pistas secretas, junto a la frontera norte de México, que el Gordo conocía de su época de contrabandista de electrodomésticos. Aquello era poca cosa, en cualquier caso, si se contempla desde la perspectiva de una operación, el negocio más grande de narcotráfico de la historia, que llegó a mover toneladas de cocaína cada mes.

No hay comentarios:

Publicar un comentario