- El Gobierno mexicano bloquea las cuentas de 14 investigados y expande el operativo de seguridad a nuevos oleoductos
José Martin Cullel - El País
La defensa que hace el Gobierno mexicano de su plan contra el robo de combustible se mueve entre el triunfalismo y la vaguedad. El bloqueo de las cuentas a 14 investigados, la caída en picado del robo y el incremento de la vigilancia sobre las instalaciones petroleras componen una parte del balance de esta operación, lanzada a finales de diciembre por el presidente Andrés Manuel López Obrador. La otra cara de la estrategia es el hartazgo de los gobernadores de los Estados que llevan más de una semana con problemas de escasez, sin que se informe sobre un calendario claro para la normalización del suministro. “No todo ha sido miel sobre hojuelas”, ha reconocido este lunes el general Arturo Velázquez, a cargo de la operación.
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