Raymundo Riva Palacio - El Financiero
El gran diseño de la Presidencia de Enrique Peña Nieto fue ceder el poder a Luis Videgaray y Miguel Ángel Osorio Chong, entonces secretarios de Hacienda y de Gobernación, y a Aurelio Nuño, el jefe de la Oficina de la Presidencia. A través de ellos gobernaba, mediante una delegación implícita del poder, y sólo ellos tenían acceso directo al Presidente. El resto del gabinete tenía que pasar retenes burocráticos y enfrentar la furia de uno de ellos cuando al margen de esa tríada lograba un acuerdo con Peña Nieto. Ese férreo control encerró a Peña Nieto en Los Pinos y lo aisló. El modelo se desgastó y terminó con una implosión. Aun así, López Obrador piensa hacer lo mismo.
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