domingo, 14 de octubre de 2018

LA VOCACIÓN FORENSE EN EL PAÍS DE LOS 3.7 HOMICIDIOS POR HORA

  • Pese a la popularidad de estos estudios, la calidad de la oferta educativa es irregular. Al graduarse, los nuevos peritos mexicanos se enfrentan a un escenario laboral desbordado por la violencia
Jon Martín Cullell - El País
Ana Karen Martínez descubrió su vocación después de ser víctima de un asalto. A los 15 años, unos hombres se subieron al coche en el que viajaba y empezaron a golpearla y a amenazarla para que vaciara sus bolsillos. Al ver que no tenía nada, acabaron por dejarla ir. Tras el incidente, su familia decidió no denunciar por no confiar en el Ministerio Público. Cuando acabó el bachillerato, impulsada por ese episodio, decidió matricularse en la licenciatura de ciencias forenses, de la que se acaba de graduar. “Quería contribuir a mejorar el sistema judicial de mi país”, explica.

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